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MAMUT
 festival de memoria audiovisual nace desde la ambición y el riesgo que los hermanos Di Doménico corrieron cuando fundaron en 1909 el Cinema Olympia, un espectáculo de exhibición ambulante en Colombia con películas traídas desde Europa; o de la terquedad de la familia Acevedo, quienes durante más de 35 años hicieron argumentales, noticieros, documentales, publicidad. Ellos construyeron las primeras empresas de exhibición y producción de cine en Colombia, y lograron con sus imágenes contar parte de la historia de ese país ingenuo y atrasado, de esa patria que se transforma desde hace más de un siglo de la mano de la imagen en movimiento.

Estamos ante un punto de encuentro y debate sobre el uso y la preservación de las imágenes de archivo y sobre el uso mismo del cine. MAMUT está alarmado ante lo efímero de la memoria en un país con tantas historias, con tantas deudas y con tanta belleza como lo es Colombia. Este festival celebra y le interesan todas las iniciativas de preservación de archivos y colecciones audiovisuales, bien sean personales, familiares, comunitarias o institucionales porque todas esas historias contenidas en los archivos nos ayudan a reconstruir la historia de un país que parece no querer recordar.

El Encuentro nacional de archivos audiovisuales que realiza el Ministerio de Cultura de la mano de la Fundación Patrimonio Fílmico convoca cada año a un sinnúmero de cineastas, historiadores y archivistas a través de la conciencia y las buenas prácticas de preservación de los archivos audiovisuales de Colombia. MAMUT parte desde ese lugar y extiende la invitación al público en general para vernos y conocernos como país a través de la exhibición de películas restauradas, de películas realizadas con material de archivo, de conversatorios y de talleres.

Son muchos los festivales de cine nacionales que buscan los estrenos, las premieres, los lanzamientos, abundan convocatorias a nuevos talentos, festivales donde se premian las óperas primas, festivales exclusivos para películas que no se han estrenado en el territorio nacional, etc. y esto es clave para estimular la creciente industria cinematográfica nacional, pero ¿a dónde van a parar todas estas películas después de terminar su circuito de exhibición? ¿estamos pensando en preservar estas historias para futuras generaciones? ¿cuántas películas e historias por contar están guardadas en las bodegas o en los cajones de nuestros abuelos?

En las imágenes de ese pasado aún conservado encontramos la fuerza para construir la memoria individual y la memoria colectiva de un país como Colombia que continúa esforzándose por transformarse. Entendemos que “Las promesas del futuro van siempre en la misma dirección de las memorias del pasado”.

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